Javier Milei gana la presidencia de Argentina, una victoria para la ultraderecha mundial
El próximo presidente del país es un economista libertario cuyo estilo osado y proclividad a las teorías conspirativas le ha valido comparaciones con Donald Trump.
Milei ha prometido recortar el gasto público y los impuestos, cerrar el Banco Central de Argentina y remplazar la moneda nacional, el peso, con el dólar estadounidense en caso de ganar la presidencia. También ha propuesto prohibir el aborto, hacer más laxas las leyes de portación de armas y solo considerar como países aliados de Argentina a las naciones que quieran combatir el socialismo, y a menudo pone como ejemplo a Estados Unidos e Israel.
En su discurso de victoria, atacó a la “casta” política que, según él, se ha enriquecido a costa de los argentinos de a pie y dijo que “hoy comienza el fin de la decadencia argentina”. Pero también ofreció una posibilidad de integración.
“Quiero decirles a todos los argentinos y a todos los dirigentes políticos que todos aquellos que quieran sumarse a la nueva Argentina serán bienvenidos”, dijo.
La elección de Milei es una victoria para el movimiento global de la extrema derecha que ha ganado fuerza con la elección de Trump y figuras similares, entre ellos, Jair Bolsonaro en Brasil, pero que en años recientes se había tambaleado con votaciones con resultados desfavorables. Bolsonaro y Vox, el partido de ultraderecha de España, habían respaldado a Milei y Tucker Carlson, el exconductor de Fox News, viajó a Argentina para entrevistarlo. Tras la victoria de Milei, el multimillonario Elon Musk escribió el domingo que “la prosperidad está en camino para Argentina”.
Trump felicitó a Milei. “Estoy muy orgulloso de ti”, señaló en una publicación en internet. “¡Le darás la vuelta a tu país y harás que Argentina vuelva a ser grande de verdad!”.
Sin embargo, algunos analistas políticos afirmaron que el ascenso de Milei no refleja el apoyo a una ideología de extrema derecha, sino a la desesperación de muchos argentinos por un cambio.
Algunos votantes comparten sus puntos de vista extremistas, “pero después hay otra gente que lo votó porque ve en Milei una forma de expresar su frustración frente a una realidad económica, política, que le resulta desagradable desde hace mucho tiempo”, dijo Carlos Pagni, un profesor de historia y columnista político de La Nación, uno de los principales periódicos de Argentina.
“No miran la ideología de Milei”, dijo. “Miran que Milei está enojado y que Milei propone una ruptura”.
Milei ha aceptado con agrado las comparaciones con Trump y Bolsonaro. Si bien tiene diferencias claras con esos dos políticos, entre ellas su sólida adhesión a la ideología libertaria —lo que lo ha llevado a apoyar, en teoría, medidas como la migración abierta y la despenalización de las drogas—, el estilo político de Milei tiene semejanzas con el de ellos en muchos sentidos. Ha atacado con dureza a sus críticos y a los medios noticiosos, considera que el consenso científico sobre el cambio climático es una artimaña socialista, argumenta que una casta turbia controla al país y hasta tiene una cabellera rebelde que se ha convertido en un meme en internet.
Para muchos observadores, no obstante, las similitudes más preocupantes eran los reclamos preventivos de Milei sobre un fraude electoral. Ha cuestionado de manera abierta los resultados de las elecciones estadounidenses de 2020 y la votación brasileña de 2022, y durante meses ha dicho, con pruebas escasas, que la elección estaba amañada en su contra. Advirtió que si perdía el domingo, se podría deber a que la votación había sido robada. El domingo, después de que surgieran indicios de que iba a ganar, la campaña de Milei declaró a los periodistas que las elecciones habían sido limpias.
Milei también ha restado importancia a las atrocidades de la dictadura militar argentina de 1976 a 1983, calificándolas de “excesos” en el marco de una “guerra” contra los izquierdistas. Durante un debate nacional afirmó que el número de personas asesinadas durante la dictadura fue mucho menor que las estimaciones ampliamente aceptadas de hasta 30.000 personas.



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